Ojo, no tengo un amigo siquiera, ni un familiar que trabaje en Rappi. Este post es más un arranque de honestidad y aprecio por el buen trabajo que cualquier otra cosa.

Soy usuario de múltiples aplicaciones de despacho o delibery (Como todos no?);  Pedidos Ya, Glovo, Uber eats, Cornershop y Rappi. La única que no tengo instalada es Uber Eats, probablemente me basta con saber que ya le entrego un montón de lucas a Uber propiamente tal…

De todas, la que más uso es Pedidos Ya. Fundamentalmente por costumbre y por el volumen de locales asociados más que por algún incentivo propio de la aplicación. Funciona casi impajaritablemente, salvo con McDonalds. Ésto último me catapultó a buscar una alternativa (Rappi).

Tenía mucha curiosidad por Rappi, en la oficina hablaban una y otra vez de envíos gratuitos o muy baratos, más regalos asociados, me resultaba imposible no dar un vistazo, más el vacunazo de Pedidos Ya y Mc Donalds, la suerte estaba echada.

Y descargué Rappi, la instalé y empecé a curiosear;

Primera conclusión: es bonita. Y sé que con este adjetivo el director de arte de la app en cuestión me corta un coco, pero es que es muy bonita, es delicada, coherente y simple. Usable.

Segunda conclusión; tiene pocas barreras y como nos gusta decir a nosotros en Viral: permite un viaje sin fricción. Es tan expedito el proceso que hice mi pedido a un restaurante de comida rápida que está al interior de un mall y, antes de finalizar el pedido, la app me pregunta si quiero postre (Y yo soy goloso) así que bueno, vamos por ese postre. Lo que no alcancé a detectar en ese instante es que el postre era de otro local y que me lo despacharía un Rappi distinto al del pedido original (De hecho no me di cuenta de eso hasta que llegó el primero). La invitación a mis ojos más relevante es en definitiva: «usted pida que nosotros le despachamos un fósforo y dos huevos si los necesita». Le arrebata un estigma al despacho de pequeñas cosas y pequeñas distancias. Se acaba la sensación de cómo voy a ser tan flojero.

Tercera conclusión; La propina de Rappi es variable, es decir, la puedo incrementar (Con un limite de 2500) según la lata que se esté dando el muchacho. Esto sumado al seguimiento preciso del viaje que el Rappi (va en camino – llegó al local – Está esperando tu pedido – va en camino a tu casa, etc… ) realiza y a la posibilidad de ponerse en contacto con el mismo vía un chat que funciona. La hace, a mis ojos, una tremenda app.

Cuarta conclusión: Un rappi favor. Puedo pedirle a un Rappi hacerme un favor por un valor de hasta $450.000 pesos.  Es difícil imaginar un favor por ese precio, pero cuidado señores Rappi que uno nunca sabe y terminan viajando Santiago a Arica para una entrega de paltas por mano. 😉

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