Tengo instagram, he compartido 3 publicaciones, tengo 146 seguidores y sigo a 95 usuarios, no califico precisamente como un influencer. Soy de esa generación que sigue en Facebook (You know what I mean). Y tengo la pesadilla de, en un futuro no muy lejano, escuchar al Ramiro, mi hijo, diciéndome “ayyy papá como no cachai”…  

Dicho lo anterior, en un ataque de deber moral / laboral, descargué Tik Tok una aplicación bien de moda entre los adolescentes y otros no tanto.

¿Qué es Tik Tok? Básicamente es un Instagram pero exclusivamente de videos breves. 

Quedé absolutamente abrumado y por primera vez siento cierta preocupación por las externalidades negativas que una App como esta puede traer a sus usuarios. Ojo, quienes me conocen pueden dar cuenta de que soy muy poco conservador, hago este alcance para que no crea que este texto lo escribe un mojigato ultrón fascistoide 😉

Aquí un resumen de lo que me pasó.

La aplicación te muestra contenido random de otros usuarios. Puedes ver a un joven mayor de edad saltando de un auto a otro arriesgando la vida o ver a una chica (también mayor de edad) con un escote infinito, una falda minúscula y un cartel que dice: “Cosas que no sabías de mí” fuí diagnosticada de una enfermedad (trastorno obsesivo compulsivo), intenté suicidarme en 3 ocasiones, pero gracias a ustedes ya estoy mejor. Hasta aquí todo normal, o casi…

La aplicación no tiene restricciones etarias, lo que permite que haya usuarios de casi todas las edades.  No una, sino varias veces me encontré con videos de “niñas” menores de edad (Cuestión que en algunas ocasiones ellas mismas declaran o que bien uno tiene que presumir puesto que la aplicación no realiza filtro alguno) exhibiéndose voluntariamente con escasa ropa. Y es que el incentivo es perverso, menos ropa más likes. En lo personal llegué a ponerme nervioso, me incomodó en ese espacio íntimo que existe entre mi dispositivo móvil y yo. 

En el caso de los hombrecitos los incentivos son distintos, más likes en tanto más osada sea tu performance y esa performance puede implicar la participación involuntaria de un tercero. Por ejemplo; lanzarle un vaso de agua a un transeúnte anónimo y escapar a toda velocidad. Y claro, son niños, tal vez sin el discernimiento suficiente para distinguir entre lo que está bien o mal. Así que no te extrañes si un joven toma tu mano en el metro esperando tu reacción para transformarlo en viral…

Si ya estaba algo incomodo con lo anterior, mi preocupación estalló cuando me encontré con ciertos perfiles que tenían un patrón común. Adultos, hombres mayores de edad (30 o 40 años), cuyos mensajes están intencionalmente infantilizados y parecen dirigidos a niñas (menores de edad). Ellos presentan contenido del tipo:  “Cosas que no sabías de mí, hace dos meses perdí a mi primer amor: mi mamá, fui diagnosticado de TLP (ni idea que es TLP), mi papá me abandonó cuando tenía 12, tu like me llena el corazón. 

Pensé en mi hermana (15 años) y me pregunté si estaría disponible para socorrer a esta víctima de treinta y tantos… La verdad me dio escalofríos

Es raro, tal vez me estoy poniendo viejo, hasta medio mañoso, pero me espanta este «panóptico invertido» y es que en algún momento mi seguridad estaba puesta en el o los otros, tardé tanto para deconstruir esa idea y devolverme al centro, que ver a miles de chic@s buscando respuestas afuera y no en ellos mismos me parte el alma.   

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