«Réclame», así le decían los adultos a la publicidad en TV que se transmitía en los 90`s, cuando solo había canales nacionales, tal vez no recuerdes específicamente el comercial, pero si eres de la época no puedes negar que recuerdas las canciones. Intenta no cantar cuando recuerdes marcas como Jovi Rhein, Soprole, Parmalat, Coca-Cola, Entel, Jesmar, Otto Kraus o la, para algunos, odiosa melodía del CFT Simón Bolivar (sabemos que la cantas). Fue un gran momento para utilizar el Jingle como recurso y aunque ahora parezca poco usado, el Audio Branding sigue teniendo un gran valor en la identidad corporativa.

Si cuando nombras una marca, la respuesta del receptor es «No me suena», esto nos indica que tal vez no consume muchos medios de comunicación, no presta atención, o simplemente la marca no ha invertido lo suficiente en su reconocimiento. El diseño tipográfico, la imagen simbólica, los colores, son memorables, pero el uso estratégico de la música y el sonido puede posicionar en otro nivel. En este caso, el «No me suena» es literal y probablemente perjudicial.

Las inversiones en publicidad son un acto que al parecer no toda empresa está dispuesta a realizar, pero si pensamos que ésta no sólo busca que los clientes compren el producto, o consuman la marca, sino que más que eso, buscan meterse en tu cabeza para automatizar tus respuestas en el momento adecuado y ser reconocidas por su identidad, entonces comprendemos el valor del acto. La «cancioncita», o el sonido de una marca, debiese representar sus valores, su identidad y hacerla distintiva, es una firma sonora donde las emociones que se provocan, deben ser coherentes con la emoción o idea que quiere provocar la marca (buena suerte en las reuniones previas señor/ita compositor/a)

La asociación a ideas positivas mediante el sonido está estudiada, pero el diseño sonoro en marketing es un mundo maravilloso al que no todos están dispuestos a entrar. Gran parte de las aplicaciones y/o tecnologías que usamos ya hicieron su trabajo y seas o no usuario, si en tu día a día interactúas con un smart-phone/tv/watch, tablet, ordenador u otra tecnología que «suene», entonces probablemente eres capaz de reconocer auditivamente una app, sistema operativo, consola de juegos o plataforma en línea. La lavadora, el mensaje de whatsapp, el encendido del computador, Siri, la voz grabada que anuncia las estaciones de metro, la voz del GPS, etc. ¡Estamos rodeados! y está normalizado, por si no lo has notado.

Si el sonido de tus dispositivos es característico de esa marca, llevas años usándolos y aún así no son molestos ¿No te parece que lo hicieron muy bien?

El audio online o tecnología de voz (que para los nacidos pre 90`s era una utopía futurista tipo 2050) es una herramienta común en el presente. Los asistentes virtuales (búsqueda por voz) existen para los dispositivos hace un buen rato y no necesariamente significan un lujo. Tal vez al principio había mucha vergüenza al usarlos, pero ¿por qué avergonzarse al pedir ayuda virtual? (¿O humana? tema para otro texto #civilidadchallenge. Acabo de recordar la película «Her»)

Hay que darle más crédito al Podcasting, al mundo de la radio, hay que crear distracciones auditivas y hacer que el mundo vuelva a oir. Si las aves han cambiado sus cantos para adaptarse a las «nuevas» frecuencias de las ciudades, ¿Por qué no experimentar con nuestra comunicación de marca hacia los nuevos oyentes?

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